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CSUN University News Clippings

Urban studies prof Robert Kent & poly sci prof Tom Hogen-Esch discuss the new L.A. Live development downtown

(December 3, 2008)

El Museo del Grammy, la flamante avanzada del megaproyecto hotelero, residencial y del entretenimiento más importante de Los Ángeles, que abrirá sus puertas al público este sábado en un entorno poco propicio, supone un desafío ante la actual crisis económica.

La recesión atenaza a los angelinos, el desempleo ronda el 10%, el ingreso ha caído y todo indica que la economía no va a recuperarase antes de un año.

No podía haber peor momento para el lanzamiento de la institución, cuyas joyas incluyen desde uno de los viejos fonógrafos Edison, hasta la guitarra eléctrica que Carlos Santana usó para grabar su álbum Supernatural, pasando por la famosa acústica Marta D-12 de Elvis Presley y un cello de Yo Yo Ma.

El museo está concebido como uno de los puntos de visita obligados de L.A. Live, un complejo en construcción de 12 restaurantes, condominios, un boliche, 14 pantallas de cine, dos hoteles de cinco estrellas, salas de conferencias, una pista de baile y oficinas que, a un costo de 2,500 millones de dólares —incluidos 270 millones provenientes del Ayuntamiento—, está llamado a convertirse en uno de los centros de atracción más importantes del nuevo downtown angelino.

L.A. Live, tal como está concebido, se integrará al vibrante complejo que forman el Teatro Nokia y el Centro Staples. Deportes, comida, música, baile. No sólo para los angelinos, sino para visitantes de México, Asia, Europa y el resto de Latinoamérica, tal como lo expresara recientemente a Los Angeles Times (que el fin de semana dedicó al proyecto un suplemento comercial de 32 páginas) Tim Leiweke, presidente y director ejecutivo de AEG, la promotora inmobiliaria a cargo de L.A. Live.

Robert Santelli, el director ejecutivo del museo, admitió ayer en una entrevista que los tiempos dictan una actitud hasta cierto punto cauta.

“La incertidumbre económica afecta a todos y sin duda el potencial de esta apertura va a atemperarse o diluirse un poco debido a la situación”, declaró. Pero esas realidades, dijo, no tienen por qué frustrar las posibilidades del proyecto. Hasta ahora todo ha salido bien, a tiempo y dentro de los presupuestos establecidos. “Vamos a lanzarnos con lo que tenemos, con mente abierta y dispuestos a vivir nuevas experiencias”.

Jerry Nickelsburg, profesor de la Escuela de Economía Anderson de UCLA e integrante del equipo que compila anualmente el pronóstico económico de esta universidad, reconoció que L.A. Live arranca en un momento poco propicio. “Pero se trata de un proyecto a largo plazo y eventualmente va a salir adelante. La cuestión es que una empresa de esta naturaleza tiene que tener suficiente liquidez para absorber las pérdidas del principio”, opinó.

No le cabe duda alguna, dijo, de que L.A. Live será un importante estímulo a la economía local, y que servirá para atraer más residentes al downtonwn, ayudando a conformar una nueva comunidad de residentes.

La adición de L.A. Live a un paisaje urbano que hasta hace pocos años funcionaba como enclave de oficinas de día y de albergue de desamparados de noche, es recibida con beneplácito por la Central City Association (CCA), la sociedad de empresarios y comerciantes del centro angelino que aspira a recrear las viejas glorias del centro de Los Ángeles.

Los beneficios del arranque de L.A. Live, dijo Carol Schatz, presidenta de la asociación, no se pueden escatimar. El proyecto es bueno para el centro, para la ciudad y para la región, afirmó.

“Es cierto que la situación económica está difícil; aparte de los supermercados, todos estamos sufriendo, pero las cosas mejorarán”, afirmó.

Según la CCA, actualmente el centro cuenta con 39 mil residentes, que van a aumentar cuando la recesión sea historia.

Jan Perry, la concejala cuyo distrito, el 9, incluye el área donde se encuentran el Staples, el Centro de Convenciones de Los Ángeles y L.A. Live, no vacila en decir que éste aportará prosperidad —y lo mejor, muchos empleos— a Los Ángeles. “Esperamos una derrama de entradas en forma de impuestos. Es cierto que hay recesión y ya veremos cómo responde la gente, pero este proyecto es una gran oportunidad para atraer a la gente al centro, para que la gente se reúna. Es el tipo de proyecto que necesitamos para revitalizar esta parte de la ciudad”.

Robert Kent, decano de la Facultad de Estudios Urbanos de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN), reconoce que alrededor de L.A. Live hay una vigorosa polémica, en parte por la magnitud del proyecto. “El impacto ya se ha hecho sentir en toda el área. Obras de estas dimensiones no dejan de suscitar controversia, y la principal en este caso es: cuántos son los beneficios públicos comparados con los privados”.

Tom Hogen-Esch, profesor de ciencias políticas de la misma universidad, dijo que, como concepto, L.A. Live representa el retorno y la entronización de las clases medias en un área que abandonaron a mediados del siglo XX para instalarse en los suburbios.

La recesión, según él, hará más lento este proceso, pero a largo plazo no va a detener el aburguesamiento [gentrification] paulatino del downtown.

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