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CSUN University News Clippings

Journalism professor Jose Luis Benavides discusses the Tribune Co. declaring bankruptcy

(December 9, 2008)

La carta lo explica todo: “Acabamos de anunciar que [la compañía] Tribune está restructurando su deuda bajo protecciones de Capítulo 11″.

Es decir, la bancarrota. El mensaje fue dirigido ayer a todos los empleados de la firma por Sam Zell, el multimillonario que compró Tribune el año pasado y que hoy, al golpe de la recesión, la turbulencia de los mercados financieros, la caída de los anuncios y el consumo, y la competencia de internet, decide optar por la quiebra.

“Esta acción no debe impactar la marcha diaria de las cosas. Continuaremos operando responsablemente en un ambiente difícil, administrando estrictamente y maximizando las oportunidades de incrementar los réditos”, reza el mensaje.

Tribune, bajo cuya carpa se agrupan los diarios Los Angeles Times y Chicago Tribune y la estación de televisión local KTLA Canal 5, entre otras empresas, se acogió a la ley de bancarrota después de decidir que sería incapaz de lidiar con una deuda que asciende a 12,000 millones de dólares, contraída en el momento en que Zell se hizo con las acciones de la compañía.

En el momento de la transacción, la deuda ascendía a 13,000 millones de dólares, cifra superior al total declarado de sus bienes que entonces ascendían a 7,600 millones.

“Lo que esto indica es una mala estrategia de negocios. Supongo que va a afectar a otras grandes compañías. El Times estaba a la baja en ese momento, y se iba a imponer muchos sacrificios para salir adelante”, comentó Jose Luis Benavides, profesor de periodismo de la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN).

Benavides no cree que sea el inicio de una cascada de cierres de medios impresos, pero sí que el sector está en crisis, como la industria automovilística, por falta de liderazgo y por la incapacidad de navegar las nuevas tecnologías.”La crisis”, agregó, ha afectado a Los Angeles Times de muchas maneras y se nota mucho más en la cobertura local y en el empobrecimiento del que ha sido uno de sus fuertes, el periodismo investigativo”, agregó.

“Leí a tiempo las señales hace tres años y me marché hace dos… es la mejor decisión que he hecho en mi vida”, declara una persona que se identifica como ex empleado de Tribune en un comentario colocado ayer en Clusterstock, un sitio de análisis en internet.

Cuando se anunció la adquisición de Tribune en 2007, la corporación ya hacía agua en varios puntos. Encarado con la caída de la circulación y de los anuncios, el periódico recortó sus páginas, rediseñó su formato y este año despidió a más de 200 periodistas. “La buena noticia”, dijo Zell en la misiva, es que tenemos buenas marcas y hacemos productos de alta calidad todos los días. Depende de todos nosotros continuar enfocándonos en lo que hacemos mejor”.

Tras hacerse pública la bancarrota, la empresa Fitch rebajó la calificación de la compañía de CCC a D, lo que significa que esta no ha cumplido sus obligaciones como deudora.

Aunque la corporación técnicamente se mantuvo al día en los pagos de su deuda, le ha resultado muy difícil cumplir el término que establece que la deuda principal no puede ser nueve veces mayor al total de los dividendos –descontados intereses, impuestos, depreciación y amortización.

Recientemente el diario Christian Science Monitor, una publicación centenaria y ganadora de varios premios Pulitzer, anunció la desaparición de su edición impresa y la adopción exclusiva del formato electrónico.

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