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(October 22, 2009)
By Yolanda Arenales
Published: 10/21/09
La lluvia de solicitudes para las Universidades del Estado de California (CSU) sigue arreciando, a medida que avanza el plazo para el período prioritario de admisiones.
“Estamos recibiendo unas cinco mil por día”, dijo Clara Potes-Fellow, portavoz de CSU.
Hasta el pasado 16 de octubre se habían recibido más de 111 mil solicitudes, frente a las 62,520 del año pasado para el mismo período.
La mayor cantidad peticiones proviene de estudiantes de colegios comunitarios que quieren ser transferidos al sistema universitarios para los últimos años de su educación superior. Hasta mediados de mes se habían recibido 48 mil de estas solicitudes, triplicando la cifra del año pasado.
“Es muy importante que los estudiantes envíen sus solicitudes antes del 30 de noviembre”, enfatizó Potes-Fellow, advirtiendo que tras esa fecha, al menos 12 de los 23 campus universitarios de CSU se verán obligados a dejar de aceptarlas, mientras que los restantes pueden hacerlo sin aviso previo tan pronto alcancen el máximo.
Entre los 12 que primero cerrarán el cupo figuran algunos muy populares en el Sur de California, como el de Fullerton, Long Beach, Pomona y San Diego. Negocios es, según informan en CSU, una de las especialidades más requeridas.
Como resultado de los ajustes presupuestarios para educación, CSU ha sufrido un recorte de 564 millones de dólares para este año, lo que se traduce, entre otras cosas, en una reducción de 40 mil estudiantes durante los próximos dos años.
Potes-Fellow indicó que ya en el presente curso académico se ha reducido la cifra de admitidos, si bien todavía no hay datos definitivos al respecto. Tampoco hay un objetivo preestablecido en torno a qué porción de los 40 mil se eliminará durante el año académico 2010-2011.
“Vamos haciendo recortes por todos lados, desde reducciones de gastos y personal, hasta estudiantes”, dijo Potes-Fellow. Indicó que el costo por alumno-año se estima en unos 10 mil dólares, de los que los estudiantes pagan sólo cuatro mil.
Además los 48 mil miembros de la plantilla de CSU, han sufrido reducciones salariales, y algunos despidos.
Sarah Jiménez, quien cursa su segundo año en el campus de San Diego, comenta que hay una auténtica obsesión con los problemas económicos;
“Los profesores están muy tensos, nuestros padres también, porque ven que los costos siguen aumentando”, dijo Jiménez, quien se plantea pedir un préstamo de estudios el próximo año.
Según el más reciente informe de la organización no lucrativa College Board, la cifra de préstamos asumidos por los estudiantes sigue subiendo, siendo 20 mil dólares la deuda promedio con la que se gradúan.
El estudio indica también que, en promedio, los costos de enseñanza en universidades públicas han subido un 6.5% (que se traduce en un 9%, si se toma en cuenta la bajada de precios de consumo) en todo el país en el último año, superando los siete mil dólares.
California, cuyo sistema universitario en conjunto podría subir los costos en torno a un 30% el próximo año, figura a la cabeza de los estados más afectados.
Expertas como Michele Siqueiros, directora ejecutiva de la Campaña para Oportunidades Universitarias (Campaign for College Opportunity) es una de las muchas que ven en los problemas económicos otro signo del declive educativo de California. El estado figura en el número 40 del país en cuanto a graduados de secundaria que acceden directamente a la universidad, y el número 45 respecto a estudiantes de secundaria en especialidades de matemáticas y ciencias, en las que se basa en buena medida la capacidad innovadora del estado.
A todo ello se suman ahora los problemas económicos que pueden dejar a muchos a las puertas de su educación superior.
Sin embargo, Siqueiros piensa que podría ser peor si el gobierno federal no hubiera incrementado las dotaciones para becas Pell Grant, con las que las familias de bajos recursos pueden conseguir hasta 5,350 dólares, 600 más que el año pasado.
“Para California esto significa que unos 522 mil estudiantes recibirán el máximo en concepto de ayudas Pell Grant”, dice Siqueiros, señalando que además el hecho de que las becas Cal Grants consiguieran sobrevivir los machetazos presupuestarios, permitirá a muchos californianos seguir adelante con su educación
Publication: La Opinion (in Spanish)